Cada objeto que nos rodea, inerte o no, vibra a determinada frecuencia, cambiando constantemente sin que lo podamos percibir. Para el oído y el ojo humano es imposible detectar dichos cambios, y estos, sin embargo, siguen sucediendo. El hecho científico es fenomenal, pero que nosotros podamos hacer lo mismo con nuestras vidas es increíble ¡Podemos cambiar sin que los demás lo perciban! Existen experiencias que nos marcan de por vida, que nos dan o roban alegría y felicidad, que nos inundan de una variedad infinita de sensaciones. Dichas vivencias muchas veces nos hacen dejar de lado nuestras vibraciones, y por ende, no cambiamos sino que nos estancamos. Así como quien les escribe ahora, todos hemos estado en esa situación. No es un tema menor, dejar de vibrar es no irradiar lo que somos, es dejar de luchar, no esforzarse más y continuar arrastrando un pasado que pudo ser mejor. Ese pasado tiene nombres definidos: experiencias malas, experiencias pendientes, personas que se nos e...
Placer es plasmar en unos párrafos lo que para nosotros tiene el suficiente valor para ser conservado en el papel. Y es que escribiendo se vive paso a paso, día a día, página por página.