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Entradas

Mostrando las entradas de 2014

Al mal tiempo, fuera el polvo

Iniciar hablando de un mal día nunca será una buen comienzo, sin embargo, cuando uno de esos malos pasajes deja su sello, y este se hace sentir perenne, es preciso dedicarle unas palabras para que así, de algún modo, se pueda compartir lo aprendido durante la misma. Pero hoy lo haremos generalizado, algo escueto y trillado, tratando de poner buena cara a los tiempos malos, y algo muy importante, sin dañar a terceros. Si algo es fuente de enseñanza en la vida, esos son los golpes que la misma vida propina. Cada golpe, o leñazo en el buen costarriqueñismo, es fuerte o débil dependiendo de quien y como se reciba. La molesta tendencia de dejarse derrumbar por cada mal rato que se nos presenta es una constante que deja mucho que desear, mas sin embargo, tampoco es culpar a quienes caen en esta. Esto porque todos en algún momento hemos tenido nuestros lapsos de debilidad, de afrontar la vida con miedo, de un empoderamiento escaso que nos abandonó del todo para dar paso a la insegurida...

El sabor del reencuentro

Más allá de ser el eslogan de la famosa cerveza Quilmes , el sabor del reencuentro, en la vida, posee una connotación más poderosa, incierta y desconocida. Esto, hasta que tenemos la prueba empírica e irrefutable de ser parte de uno. La entrada de hoy la inspiró un grupo de personas que pasaron desapercibidos en la costumbre, y que hoy son "retroalimentadores" de los buenos días. Gente que dejó atrás etapas conviviendo, y que hoy cada uno comparte su discurso del presente, mezclando su relato con anécdotas de un pasado guardado en un baúl recién desempolvado. No todos vivimos anhelando reencuentros, pero cuando la posibilidad de uno se presenta, es inevitable para nuestro instinto humano no hacer externo el deseo a involucrarnos, a recordar, a mirar el ayer con los ojos de hoy, a responder el ¿que sería de aquel/aquella?. Y no hay porque alarmarse, ya que a criterio de quien les escribe, la curiosidad es, y debe ser, parte de nuestros días. El por qué de ello rad...

Burlar el pasado o vivir de él

-Facundo Cabral Sin mucho escudriñar, es fácil encontrar dentro de un y mil relatos las mofas que usan muchos para hablar de un pasado, el cual en su momento fue un presente, una realidad y un ideal. Muchos pasados están plagados de errores que no queremos cometer nuevamente, mientras otros narran experiencias que deseamos se repitan pero quizás no volverán en tiempos venideros; sin embargo, y a pesar de la diferencia, ambos tienen algo en común: se cuentan sonriendo. Y si, lo que usted hoy lee es producto de una buena conversación sobre tiempos ya añejos, de una tertulia disfrutada en compañía del pasado. Así que siga adelante, hay solo una verdad compartida que lo motiva a seguir la lectura: todos tenemos un pasado. Hablemos primero de los tiempos donde errar era la consigna. Siempre he pensado que los errores no son más que un aprendizaje plasmado en una experiencia, ya que por más inútil que encontremos la caída, el tiempo nos ayuda a encontrar ese "¿por qué?" ...

Descargue autoestima aquí

Ayer Irina y Raphl aprovecharon su viaje por una playa costarricense para subir una foto juntos, y de paso, hacer saber a sus amigos que se encuentran de vacaciones. Hasta aquí todo normal, pero si barajamos opciones surgen algunos motivos de los cuales nos sentiremos culpables. ¿La foto no es foto si no se publica? La tecnología acecha nuestra intimidad, la ciencia aplasta a los dogmáticos y la modernidad arrasa con nuestros momentos. La realidad, cruda y dolorosa, además de incurable, dibuja una sociedad que alimenta su ego proporcionalmente a los pulgares arriba que esta reciba; interrumpe momentos importantes con suma facilidad, descontinúa la vida y las micro chispas que nos regala. ¿Quien no se ha perdido un buen momento por contestar un texto? ¿Quien no perdió el hilo de la conversación por mirar el celular? ¿Quien no ha prestado más atención a la presencia intangible de un ser humano que a la física del que tenemos al frente? Todos culpables, ¡Si! Cuantos segundos al limbo...

El disfrute de la espera

"te espero en páginas no escritas" -Anónimo Lo que hoy acá se plantea, en un inicio, es un auto examen basado en algunas preguntas quizás útiles. La primera, ¿Cuanto falta para cumplir mis metas? . Los objetivos, tanto a corto como a largo plazo, son una manufacturera de ansias, de impaciencia y frustración. El querer alcanzarlos con la mayor prontitud posible es el motivo por el cual caemos, una y otra vez, en errores comunes que entorpecen nuestro andar. Cuando se tiene una meta a largo o mediano plazo, por ejemplo una carrera universitaria, se tiende a no disfrutar el camino, a reclamar lo mucho que falta, el esfuerzo hiperbólico que requiere, el tiempo que nos quita o la lejanía que provoca con los viejos amigos; cualquiera de las anteriores resulta una buena excusa para desaprovechar oportunidades y dejar desapercibidos los detalles que nos brinda la ruta hacia el objetivo. Ante ello, la recomendación es simple. Deténgase, observe... Al tomarse el tiempo, va...

La fábrica de miedos

¿Ha sentido ese temor incómodo por encontrarse en la calle a una persona en específico? Pues yo sí. ¿Ha experimentado ese miedo por no estar preparado para algo? Yo si. ¿Ha tenido ese terror de sentirse menos? Yo también. Si su respuesta la formaron tres "si" provenientes de su voz interior le doy la bienvenida al club; es usted una fábrica de miedos. Quienes componen dicho club tienden a ser personas inseguras por dentro, y muy seguras por fuera; a mostrar su fortaleza con la frente en alto y a esconder sus debilidades hasta encontrar la almohada. Es lamentable que las personas no se muestran tal cual son, sería una vida espectacular, llena de una transparente convivencia y encontronazos de sinceridad. Muchos no se quieren topar a la ex pareja, por un temor infundido a verla(o) mejor; otros no quieren ver ni en óleo a aquel que alguna vez fue su amigo y que, por esas cosas de la vida, ya no lo fue más. Para las primeras parece que existe un día de "Aparición d...

Tres pasos para ser un drogadicto

"Somos lo que hacemos día a día; de modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito" Aristóteles ¡Y no! Si le dio 'click' al enlace para darle uso a sustancias psicotrópicas usted se encuentra en el lugar equivocado. Claro está, no soy quien para quitarle su derecho a alucinar, a soñar o a reírse sin motivo aparente, total todos deberíamos ser esclavos de ello, pero, sin ayuda alguna. Hoy, al contrario de hongos y "puritos", hablaremos de sueños y pasiones. Esa droga que nos hace bien, como a mi el fútbol, como a usted el cine y como a aquel la ciencia. Esa actividad que para los demás es rutinaria, pero para usted es apasionante, llevándola a cabo siempre como si fuese la primera vez. Lamentablemente no todos tienen esa actividad definida, es decir, no todos sueñan, no todos son apasionados. Si usted es uno de ellos pues a continuación le sugerimos tres pasos que harán de usted un verdadero piedrero de la vida, un marihuano de metas y un s...

Enamore reforestando, no aparentando

Las analogías abundan tanto como las aguas del planeta, es decir, creemos que hay muchas pero son pocas la que tienen utilidad de uso. La entrada de hoy se concentra en una comparación que, para la humilde opinión de quien les escribe, es de gran necesidad. Se considera casi como un tutorial  que pretende desnudar los errores de un hombre rezagado en su tiempo que busca la correspondencia de una moderna mujer, la cual ya no quiere machos, sino hombres de hoy. Pero, ¿que es un hombre de hoy?. El hombre de hoy es aquel que busca cultivar en el corazón de aquella dama una pequeña semilla, la cual más adelante dará algún fruto. Póngale el nombre que quiera: amistad, noviazgo, aventura; todo menos embarazo. El hombre de hoy no es aquel apresurado "conquistador". Primero, porque a la mujer no se le conquista como a un territorio en tiempos de guerra, sino que se le convence de luchar al lado nuestro; y segundo, porque apresurarse solamente garantiza un choque en la m...

¿Para que Mascherano? Si tengo a mi papá

Los días nos exigen detenernos en un instante para poder apreciar todo lo que un momento nos puede regalar. Ayer, domingo 13 de Julio, se jugó la final del mundial Brasil 2014, sin embargo, en mi amado planeta fútbol hubo un partido más importante: Un partido de fútbol 6, donde en mi equipo figuraban algunos tíos y mi padre. Empezó el partido, y yo, un joven de 22 años, sabía que debía correr el doble en aquel juego, ya que la edad promedio de mi equipo rondaba los 50 años, mientras que los contrarios variaban entre los 16, 18, 22, 23, 25 y 50 años, es decir, un padre y sus 5 hijos. A pesar de la diferencia, y de mi muy equivocada suposición, el partido me traería sorpresas y el motivo de esta entrada. Un vecino de portero, mi señor padre Mauro y mi tío Hernán eran la defensa, mi tío William no perdió la costumbre y se colocó de delantero al lado de un tío Alex que ya el sobrepeso no lo deja colaborar mucho, y yo, pues me puse al medio, con la idea de ayudar a ambas partes, ta...

El fútbol, como dice Galeano, da sol y sombras.

Ayer, 8 del Julio del 2014, la vida futbolera nos demuestra una vez más que está llena de contrastes. Que en ese mundo mágico donde se corre tras una 'bocha' los gigantes pueden llorar y los pequeños llenarse de gloria. Y lo más sorprendente, todo en un mismo día. Si bien es cierto que cada quien establece sus metas y celebra el nivel de sus logros de acuerdo a sus expectativas, la luz y las sombras que en ese mundo se posan sobre quien más sufra, o disfrute, alguna de ellas. Ayer, mientras un gigante, un Dios, casi que un inventor revolucionario del orbe futbolístico caía estrepitosamente frente otro igualmente grande; un pequeñito, feliz, humilde y labriego pueblo centroamericano gozaba de alegría, escribía una de sus mejores páginas y nos regalaba a muchos uno de los días más lindos que sobre esta tierra se podían vivir. Por un lado, un Brasil lloraba su decepción, y sus lagrimas sobre el tablón iban cargadas de una mezcla entre ira y tristeza; y por otro, Costa Rica r...

Llegan tarde las personas, mas no los motivos.

Desde la mejor noche, y hasta en el peor día, de manera atinada o poco oportunista, hay seres, llamados en nuestro idioma "personas", que aterrizan en la vida de uno. ¡Si sí! De uno que va por ahí haciendo más planes que proyectos de vida, pensando más a corto que a largo plazo. Pues bueno, entre semana y semana, ya dejando de lado los días, alguien más decidió aterrizar en la mía sin pedir permiso a la torre de control que maneja nuestra razón. Dicen que no pedir ese permiso es la mejor manera de entrar en los días de alguien, y pues hace ya un ambiguo ratito eso sucedió conmigo. Siendo irreverente uno le quiere lanzar la pregunta a alguien, encontrárselo en la calle y arrojar un ¿Nunca ha sentido que usted llegó tarde a la vida de alguien? Es una lástima que esas cosas en la acera no sucedan. Imagíneselo, siéntalo, no es algo propio, puesto que a mucha gente le ha pasado. Y a pesar de que esa persona llegó tarde a su vida (o a la mía), siempre hay un motivo, una razó...