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Los motivos para ser un YOLO


Mi madre, entre tantas frases de mamá que usa habitualmente, siempre me ha recalcado encarecidamente que me arrepienta solo de aquello que no me atreví a hacer. Bajo esa premisa se inicia el siguiente texto, que escarba en esa frase buscando los motivos que ella encuentra con facilidad para saber que solo se vive una vez (You Only Live Once).

Pero no es solo buscar razones, ni mucho menos vivir sin temor a la consecuencias de los actos propios, sino más bien atreverse a probar el sabor único de la nueva experiencia de una manera más frecuente, abandonando la frialdad de la aberrante rutina, alejándose de la cotidianidad, promoviendo la valentía e inspirando -quizás- a otros que lo único que necesitan para aventurarse en la vida es un empujón de animo brindado por aquel que SI se atrevió, que dijo YOLO, y saltó al lado del peligro y de la emoción.

Si no se le hace familiar el sentimiento que le intento describir, recuerde aquellos momentos en los que usted sabía que estaba corriendo un riesgo por hacer algo que no a todos convenía, que tal vez era un gusto solo suyo, un secreto de uno, o un chisme que se quedó entre dos. Cuando probó por primera vez, y a escondidas, el alcohol; cuando empezó a explorar su cuerpo; cuando dio su primer beso o disfrutó a plenitud, y vaya paradoja, a las apuradas su primer encuentro sexual. Ahora sí ¿lo recuerda? ¿sintió la emoción del momento, recordó su mente distraída en el peligro mientras su ser carnal se dedicaba a sacarle el jugo al momento? Pues así como corrió un riesgo es como se aprovechan las oportunidades, y ahí el primero de los motivos por los cuales ser un YOLO.

Así sin más, oportunidades en el transcurso de nuestra existencia no pasan todos los días, ni semanas o hasta meses. De hecho, en su gran mayoría las chances son únicas en la vida, puesto que cada momento, en el esplendor de su contexto, presenta condiciones que quizás se darán una sola vez. Esa única coincidencia de tiempo-espacio, y la exclusividad que ello implica, es la que contiene a nuestro primer motivo para saber que solo se vive una vez.

Por otro lado, es despreciable que el ser humano desperdicie su vida en la miseria del aburrimiento, condición que no requiere recursos económicos (que tanto dominan nuestros días) para ser abandonada por una persona que quiera incluir en su existencia algo de vértigo, un ingrediente que pique, que deje con ganas, que saque a relucir lo no antes expuesto y que revista sin pudor la transición del conservadurismo al libertinaje introspectivo, el cual no trasciende más allá, se queda ahí, en un secreto de uno, en un chisme de dos. He aquí donde encontramos nuestro segundo motivo: El no vivir sabiendo que se vive una sola vez nos expone al aburrimiento, al desaprovechamiento de mil experiencias y la caída inevitable en la rutina y la monotonía. Por tanto, viva hoy como si no fuese a amanecer mañana, pero sin caer en la irresponsabilidad que genera un daño a los demás, sino con la decencia de darse sus gustos cuando usted los desee, y no cuando "pueda" o "de chance". ¡Atrévase! que no se arrepentirá.

En ultima instancia, es común que el proceso impuesto socio-lógicamente como el más correcto, aquel en el que nos criamos con nuestros padres, crecemos, estudiamos, obtenemos un trabajo y nos hacemos toda una vida, nos delimite en demasía el camino que transitaremos. Es fácil volver al camino cuando disfrutamos de los placeres de la vida sin que estos nos saquen mucho de la ruta, al final de cuentas recae en cada uno el peso y el trabajo que implica devolverse a esa trillo de vida establecido. La clave en sí está en saber que todo aquello que nos dijeron que "está mal" no es más que la ideología de un colectivo que decidió establecerlo así en el transcurrir de los años. Nada está mal, a menos que las consecuencias de ello afecten negativamente a alguien más. Es decir, la linea entre lo que está bien y lo que está mal es muy delgada, pero solo los YOLO's saben distinguirla con precisión para enrollarse en la felicidad de hacer lo que se quiere, y no en la monotonía de lo que se dice que hay que hacer. Allí encontramos un motivo más, no el último, para vivir del hoy sin cuidar de forma extremista el mañana: Distinguir lo que queremos, de lo que quieren que hagamos.

Nos sobran los motivos, diría Joaquín Sabina, y por ello no se exponen todos acá. Además, a todos nos motiva algo distinto, lo cual conlleva la subjetividad con la que el tema se puede abordar. Sin embargo, aprovechar las oportunidades, los chances y placeres, la característica única de un instante, y distinguir lo bueno, de lo bueno pero no tan malo, y de lo malo pero bien bueno es una perspectiva que a todos puede atraer en su momento, y a la cual muchos quisieran llegar sin remordimientos o temores. La llave que nos abre ese camino está en nosotros, en convencernos de que merecemos más, de lo que queremos y de lo que vamos a obtener, dejando atrás las limitaciones y los miedos que nos ciegan de saber que solo se vive una vez.

Comentarios

  1. Increíble entrada, como siempre. Me encantó. ♡

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    1. ¡Mil gracias Mari! Palabras que motivan a seguir dedicándole una lineas a la vida :)

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