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Tres pasos para ser un drogadicto


"Somos lo que hacemos día a día; de modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito"
Aristóteles

¡Y no! Si le dio 'click' al enlace para darle uso a sustancias psicotrópicas usted se encuentra en el lugar equivocado. Claro está, no soy quien para quitarle su derecho a alucinar, a soñar o a reírse sin motivo aparente, total todos deberíamos ser esclavos de ello, pero, sin ayuda alguna.
Hoy, al contrario de hongos y "puritos", hablaremos de sueños y pasiones. Esa droga que nos hace bien, como a mi el fútbol, como a usted el cine y como a aquel la ciencia. Esa actividad que para los demás es rutinaria, pero para usted es apasionante, llevándola a cabo siempre como si fuese la primera vez. Lamentablemente no todos tienen esa actividad definida, es decir, no todos sueñan, no todos son apasionados. Si usted es uno de ellos pues a continuación le sugerimos tres pasos que harán de usted un verdadero piedrero de la vida, un marihuano de metas y un soñador anónimo.

Paso 1: No piense, ¡viva!, ya que solo viviendo sabrá bien que es lo que le gusta hacer. Esto de encontrar lo que nos encanta no es práctico, pero tampoco difícil. Tampoco es marcar con una equis la carrera universitaria de nuestra preferencia, sino poner nuestro sello en cada cosa que llevamos a cabo, desde coger hasta ir a misa. Puede que su pasión la encuentre en la ninfomanía o en la religión; así, tal cual, sin más, es de variado el gusto. Así que ya sabe, en ocasiones es necesario drogarse un poquito de ilusión, inhalar una raya de atrevimiento, inyectarse algo de fe, dejar de pensarla tanto y vivir; porque ahí afuera (y dentro suyo) esta su pasión.

Paso 2: Sea un adicto digno de Premier League, al saberse, y sentirse, cómodo, realizado y alucinógeno. Los tres son síntomas claros de que ya usted es un legítimo farmacodependiente de las sustancias de la vida, esas que para muchos son prohibidas. Estar cómodo siempre será una ventaja, un bien a sí mismo, o ¿acaso ha visto a alguien fumar creepy y entristecer? Si se encuentra a gusto cuidando cadáveres en la morgue o alimentando tortugas en las Galápagos pues disfrute, repítalo, y si no se cansa: ¡eso es lo suyo! Si tiene gran gusto por tomar, y se siente realizado con ello, pues hágase rico, y tome todo lo que quiera, porque ¡eso es lo suyo! Si alucina, y visualiza un futuro utópico pues ¡eso es lo suyo!. Allí se dibujan sus sueños.

Paso 3: Ahora que vive, ahora que sueña, y que vislumbra un futuro es usted todo un drogadicto. Pero el último paso no es sencillo, toma su tiempo, quizás una vida entera. Keylor Navas, el arquero costarricense del Real Madrid F.C., es un vicioso de Dios, un adicto al trabajo, y en su momento alucinó más que el mismo indigente del barrio, trazó su sueño a punta de ideas, que para el colectivo, eran voladas, fuera de lugar. Ahora a usted, tanto como a él, les corresponde cumplir al pie de la letra el último escalón al mundo de las drogas de vida: Ser constante, inconforme, y siempre querer más.

Felicidades, ya conoce los tres simples pasos para ser un drogadicto. Aplíquelos a su día a día, levántese, no a revisar las notificaciones de su celular, sino las hierbas, los polvos y las sustancias que le otorga el "mañana de hoy" para alcanzar los sueños planteados en el ayer. Siendo así: ¡Que rica la mota!

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